sábado, 22 de julio de 2017

Un planeta azul y un verano

"Vivimos en un planeta azul, que da vueltas a una bola de fuego, con una luna que mueve mares... 

¿Y no crees en los milagros?"

Me gusta esa manía que tenemos de sentirnos en un videoclip cada vez que pasamos más de cinco minutos juntos, obviando el qué tal estás. Hay mucha más magia detrás. Un laberinto sentimental. Como verte fumar un cigarro en el balcón, donde horas atrás hice el primer saludo al sol. "Aquellas noches sin aire acondicionado. Aquellas mañanas de café con hielo". Practicando ashtanga cada día a las ocho de la mañana, excepto en luna llena y luna nueva, cuando el cuerpo es más propenso a lesionarse. 

Sigo respirando profundo y aceptando las cosas así como son, porque así deben ser. Voy conociendo mi cuerpo y desafiando mi mente, que cada día intenta jugarmela, pero aún me gusta sentarme enfrente del libro de Fairy Tales en la biblioteca, por si algún tipo de suerte... Creo que me entiendo cada vez más y eso me quita el miedo y me lo da. 

Me gusta la cara que pones cuando te digo que esta noche hacemos lo que quieras, siempre que no sea irreversible o neurotóxico. Y me gusta que la noche siempre acabe siendo como un tatuaje invisible. A veces no me peino en tu honor (ducharme sí, porque soy una grunge un poco de mentira). 

Escribo cada vez más por mi y no de nadie, y no es por ego, es porque me quiero. Aunque no lo niego, me gusta verte fumar en el balcón y escribirte luego.

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